No es ningún secreto que la sostenibilidad ha pasado a ocupar un lugar prioritario en las agendas corporativas. En este contexto, profesionales como Sara Feijoo, máster en Ingeniería Química por la Delft University of Technology gracias a una beca de la Fundación Barrié, juegan un rol fundamental a la hora de guiar a las empresas hacia una mejor versión de sí mismas. Merece la pena leer todo lo que Sara nos ha contado en esta entrevista.
¿Cuáles son, bajo tu punto de vista, las tecnologías más prometedoras para reducir la huella de carbono?
Creo que estamos viviendo un gran momento de evolución tecnológica en tantos campos en paralelo. Entre las innovaciones más prometedoras, destacan las iniciativas de captura y almacenamiento de carbono, que han de valorarse en términos de viabilidad técnica, económica y ambiental. Asimismo, resulta fundamental impulsar la transición energética hacia un modelo con mayor participación de energías renovables y biocombustibles. Por último, la bioeconomía se posiciona como una alternativa en rápido desarrollo a los sistemas basados en recursos no renovables, aplicando principios de sostenibilidad y economía circular para convertir residuos en nuevos recursos.
Muchas empresas han anunciado planes de neutralidad en carbono para 2030 o 2050. ¿Hasta qué punto te parecen realistas estos compromisos y cuánto crees que hay en ellos de estrategia de marketing?
Es cierto que el simple hecho de definir objetivos de neutralidad climática no implica necesariamente que una empresa esté en el camino correcto para alcanzar dichos objetivos. De todas formas, hacer público dicho compromiso ya es un gran avance que no todas las empresas han hecho. Sin embargo, la clave está en que estas promesas sean respaldadas por acciones concretas, planes claros y evaluaciones externas.
En cuanto a si los objetivos marcados por una empresa son realistas o lo suficientemente ambiciosos, basta con comprobar que estén alineados a estándares internacionales como los definidos por la Science-Based Targets Initiative (SBTi), la cual ha desarrollado diferentes metodologías para definir objetivos a medio y largo plazo en línea con el Acuerdo de París. Además, la SBTi hace un seguimiento a las empresas para garantizar que las hojas de ruta marcadas lleven a una reducción real y efectiva de las emisiones, lo cual añade responsabilidad a las empresas y aumenta la trasparencia para evitar el ‘greenwashing’.
¿Qué tres claves consideras imprescindibles para que las empresas puedan integrar la sostenibilidad en su estrategia sin comprometer su rentabilidad?
- Definir objetivos y hojas de ruta de descarbonización detalladas, considerando no sólo la parte de reducción ambiental sino también un plan de costes a largo plazo
- Apostar por el desarrollo tecnológico y la innovación para optimizar los procesos actuales
- Aprovechar incentivos y fondos verdes para transformar el modelo de negocio
¿Qué sectores crees que están liderando la transición hacia una economía sostenible y cuáles se están quedando atrás?
Los sectores que están liderando la transición hacia una economía sostenible incluyen servicios, manufactura, automoción eléctrica y alimentación, según el número y tipo de empresas que han establecido objetivos de neutralidad climática. En un segundo nivel se encuentran la construcción, la hostelería y el financiero, sectores que avanzan a un ritmo más lento en esta transformación.
¿Qué papel juegan los consumidores en la aceleración de la descarbonización? ¿Realmente tienen poder para impulsar el cambio en la industria?
Los consumidores desempeñan un papel clave en la aceleración de la descarbonización, especialmente a través de sus decisiones de compra. A medida que aumenta la conciencia sobre el cambio climático y sus efectos, los consumidores demandan cada vez más productos y servicios sostenibles, así como mayor transparencia en la información. Este cambio en el comportamiento de los consumidores está impulsando a la industria a adoptar prácticas más sostenibles e innovar en soluciones que reduzcan las emisiones de carbono. Sin embargo, para que este proceso sea más efectivo, es fundamental que se refuerce mediante políticas públicas y marcos legislativos adecuados.
¿Cómo te gustaría que fuera el futuro de la industria química en términos de sostenibilidad dentro de 20 años?
Me gustaría que la industria química adoptara de manera integral los principios de la química verde, promoviendo una producción más eficiente y sostenible. Es esencial reducir la dependencia de los recursos naturales mediante un enfoque centrado en minimizar el impacto ambiental, impulsado por la economía circular. Para ello, es clave incrementar el uso de materiales reciclables y biodegradables, así como apostar exclusivamente por energías renovables.
Si pudieras hacer un solo cambio a nivel global para acelerar la descarbonización, ¿cuál sería?
Me gustaría que las empresas proporcionaran información detallada sobre factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). En un contexto donde la sostenibilidad representa una ventaja competitiva, iniciativas como la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) pueden desempeñar un papel clave para fomentar una integración más genuina de la sostenibilidad en las estrategias empresariales.
¿Qué mensaje te gustaría transmitir a las empresas que aún no han incorporado la sostenibilidad como parte de su estrategia central?
Según los últimos informes de las Naciones Unidas, las políticas actuales y estrategias del mercado podrían causar un aumento de la temperatura global de hasta 3,1°C para finales de siglo en comparación con los niveles preindustriales, un escenario que dista del máximo de 1,5°C establecido en el Acuerdo de París.
Las empresas pueden jugar un papel fundamental en la mitigación de las consecuencias ambientales, sociales y económicas que conlleva el aumento de temperatura global. Es el momento buscar oportunidades y ser proactivos, redirigiendo estrategias para avanzar hacia los objetivos climáticos. ¿Y por qué hacerlo? Pues más allá de la cuestión ética sobre el impacto positivo para el planeta y las generaciones futuras, incorporar la sostenibilidad en el ADN de las empresas es una pieza clave en la supervivencia económica de cualquier industria. La sostenibilidad no es ya una opción, es una necesidad.