«Sin investigación no hay medicamentos»


Clara Leboreiro es investigadora en el Institute of Cancer Research

Clara Leboreiro Babé lleva más de 3 años siendo investigadora en el Institute of Cancer Research, después de obtener una beca de la Fundación Barrié que le permitió realizar un máster de investigación en Reparación de Tejidos Humanos en UCL.

Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, hemos querido preguntarle cómo ve el futuro de esta enfermedad y hablar con ella sobre su especialidad: las terapias con células CAR-T, uno de los tratamientos con más perspectivas de futuro para tratar cánceres de forma no invasiva.

¿Podrías explicar en términos sencillos qué son las terapias CAR-T?

La terapia con células CAR-T utiliza células de nuestro sistema inmune conocidas como células T. Estas células se extraen a través de una muestra de sangre y, en el laboratorio, las “entrenamos” mediante modificación genética para que puedan detectar y eliminar de forma específica células cancerígenas. Durante este proceso de entrenamiento, introducimos en las células T un receptor que actúa como detector facilitando el reconocimiento de dichas células cancerígenas.

¿Cuál es su principal ventaja frente a los tratamientos tradicionales como la quimioterapia o la radioterapia?

La terapia con células CAR-T se considera una terapia personalizada, ya que utiliza las propias células del paciente. Además, el receptor que mencionamos anteriormente es específico para cada cáncer, porque reconoce partes de las células tumorales (que llamamos antígenos y actúan como dianas) específicas de cada tipo de cáncer. Por su parte, la quimioterapia y la radioterapia son tratamientos que no actúan de manera específica sobre las células cancerígenas. Estas terapias se aprovechan de ciertas características de dichas células para eliminarlas, pero, en el proceso, también generan toxicidad hacia las células sanas.

Este tipo de terapia ha demostrado ser muy eficaz para el cáncer de la sangre. ¿Qué avances se están logrando para aplicar estas terapias a tumores sólidos?

Una vez que modificamos las células T en el laboratorio, estas se administran a los pacientes a través de la sangre. En casos de cáncer de sangre, las células cancerígenas están presentes en la sangre, lo que facilita que las células CAR-T puedan encontrarlas, detectarlas y eliminarlas. Sin embargo, los tumores sólidos pueden localizarse en diversas partes del cuerpo, por lo que las células CAR-T deben viajar a través del sistema sanguíneo y atravesar varias barreras hasta llegar al lugar donde se encuentran las células cancerígenas. Para superar estas barreras, los científicos estamos explorando múltiples estrategias, como administrar las células CAR-T de una forma más localizada (por ejemplo, mediante una inyección cercana a la zona donde se encuentra el tumor) o utilizar sistemas de imagen que nos permitan visualizar cómo estas células viajan por el cuerpo, ayudándonos a entender dónde se acumulan.

¿Qué desafíos científicos o técnicos siguen siendo los más difíciles de superar en la investigación de las terapias CAR-T?

El proceso de obtención de células CAR-T sigue siendo muy costoso, tanto en recursos económicos como en tiempo. Además, encontrar un antígeno o diana específico de células cancerígenas puede ser complicado, ya que las células sanas y las cancerígenas comparten muchas características. Seleccionar una diana no específica puede generar toxicidad no deseada. En el caso de los tumores sólidos, los desafíos técnicos son aún mayores, ya que, como mencionamos antes, las células CAR-T deben llegar al tumor para poder actuar. Además, los tumores sólidos no suelen ser entornos favorables para las células del sistema inmune, incluidas las células CAR-T, ya que cuentan con mecanismos que dificultan su penetración y permanencia en el tumor el tiempo necesario para ejercer su acción.

Uno de los obstáculos para acceder a estos tratamientos es su coste. ¿Cómo está evolucionando la investigación para hacer las terapias CAR-T más accesibles?

Se está trabajando para automatizar al máximo el proceso de obtención de células CAR-T, con el objetivo de hacerlo lo más eficiente posible y reducir los costes. Además, varios centros de investigación están desarrollando “CAR-T académicos”, como el caso del Hospital Clínic de Barcelona y el Proyecto ARI. Estos productos se elaboran completamente en centros académicos, evitando los elevados costes asociados a las empresas farmacéuticas. Finalmente, se está explorando la posibilidad de utilizar otros tipos de células del sistema inmune, como las células NK, que sean compatibles con múltiples pacientes. Esto permitiría producir células CAR-NK a gran escala para tratar a un mayor número de pacientes diferentes.

¿Qué avances recientes destacarías como los más prometedores en el campo de las CAR-T?

La fabricación de CAR-T académicos es un logro importantísimo. Gracias a esto, se podría ampliar el acceso a las terapias CAR-T a muchos más pacientes. Actualmente, estas terapias no suelen ser la primera línea de tratamiento, en gran parte debido a su elevado coste.

De tus años en el Institute of Cancer Research, ¿de qué hitos o hallazgos te sientes más orgullosa?

El proyecto que estoy llevando a cabo en el ICR tiene un alto componente de innovación, ya que estamos intentando usar un sistema de imagen que, a día de hoy, está poco extendido para localizar las células CAR-T en ratones. Gracias a los resultados obtenidos, he podido asistir a conferencias internacionales, como el World Molecular Imaging Congress, donde he recibido premios que reconocen mi trabajo.

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, ¿cómo podemos ayudar a concienciar sobre la importancia de la investigación en terapias avanzadas? 

Tanto en el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer como cualquier otro día, y no solo con respecto a las terapias avanzadas, es fundamental que la sociedad comprenda la importancia de la investigación. Sin investigación, no hay medicamentos. Es crucial que luchemos por un sistema de investigación estable y bien financiado. En España, contamos con excelentes infraestructuras y un enorme potencial humano para lograr grandes avances, pero aún es necesario mejorar muchos aspectos. Los ciudadanos tenemos el deber de presionar para que estas mejoras se lleven a cabo, seremos los primeros en beneficiarnos.